78. La Suiza de Asia Central

10000km Osh . montañas. Bishkek
Para llegar a Bishkek la capital tengo que cruzar las montañas de sur a norte haciendo dos pasos de más de tres mil metros. La aproximación a los pasos es sensacional. La carretera va colgadaa de inmensas montañas siguiendo el curso de un río enorme de agua turquesa. La ascensión es suave pero continua. Voy acampando donde encuentro un llano. Al llegar al lago de la reserva de Toktogul lo bordeo hasta KaraSuu donde paso dos días ajustando la bici. El eje del plato se afloja y los pedales bailan hacia los lados. A base de martillazos me lo intentan arreglar. Va a ser peor el remedio que la enfermedad. Nadie sabe de bicis en el pueblo. Desmontamos, tratamos de apretar, estiramos de cables… conseguimos que casi no tengan juego los pedales pero pierdo el plato grande y las marchas saltan de vez en cuando. Mientras aguante así me conformo.
Empiezan las etapas de subidas criminales.
Para llegar a el primer paso de 3175 mts la subida se extiende durante 70 kms y la pendiente varía entre el 5 y el 12 por ciento. Los últimos 5 kms una inesperada tormenta me alcanza. Llueve y sopla un fuerte viento de cara. No quiere que llegue a la cima. Parece hecho a propósito. Demenciales los ultimos 5 kms. Tardo casi una hora en recorrerlos. Hace un frío que pela. Está nevado y tras cruzar el paso me meto en una yurta para entrar en calor. Pierdo un poco la noción del tiempo y al salir de la casa nómada ya ha anochecido. A oscuras, lloviendo y con mucho frío monto la tienda en lo que me parece ser la ladera de una montaña. Por la mañana sin el viento ni la lluvia el sol me hace sudar dentro del saco desde bien temprano. Resulta que he acampado en un lugar precioso y no tenía ni idea.
Los siguientes setenta kms los empleo en cruzar un valle entre montañas con picos nevados y repletas de yurtas y caballos. Como si de un videojuego se tratase al final del valle se encuentra el monstruo final. El paso de 3530 mts. Para más inri se puede ver como la carretera serpentea escalando la montaña. 20km al 12×100 de desnivel. El peor de los aliados se me une, el viento frontal. A medio camino de la cima y con unas vistas excepcionales de la cordillera sur nevada encuentro a un francés acampado. También viaja en bici. Intercambiamos unas palabras y acampo a su lado. Tiene 53 años, muchas batallas que explicar y mucha, mucha labia. Hasta cuando nos damos las buenas noches me sigue contando historietas de tienda a tienda. Bromas a parte resulta muy enriquecedor conocer a Alain.
Los últimos ocho kms de subida me los meriendo en un santiamén al haber descansado y tomado un buen desayuno. El paso no está indicado, llego a un túnel de unos 4 kms sin ventilación. Mientras lo cruzo la carretera descende un poco… al salir del otro lado doy por entendido que ésa es la cima. Se nota la falta de oxígeno al caminar por la montaña hacia la nieve.
La bajada es alucinante. Más de una hora sin pedalear y clavando freno para no embalarme. Con tanto peso y esa inclinación, 140kilos entre bicicleta más alforjas más Germán y un 12×100 de desnivel, es soltar freno y el cuentakms sube que da gusto. Las montañas se pasan la carretera de una a otra mientras voy bajando. En sus bases la bajada sigue. Entre las gargantas y desfiladeros pasa la carretera y unos rápidos que refresca el ambiente y le pone banda sonora a la etapa. Finalmente salgo de las montañas y entro en el valle de Chuy.
Las avenidas y calles en Bishkek están llenas de enormes árboles que dan sombra. Hay que ir con cuidado con los incontables y profundos socabones tanto en la acera como en la calzada. Al sur sobresalen de entre los edificios las montañas nevadas. El estilo arquitectónico es soviético. Grandes bloques cuadrados en inmensas plazas. Me choca la gran comunidad rusa que hay en la ciudad y como contrastan en rasgos con la comunidad kirguís.
María, una chica local con raíces rusas me hospeda en su casa. Es nacida en Kirguistán y siempre ha vivido en la ciudad pero se siente rusa. Por lo visto es una realidad muy habitual en el joven país. Me cuenta que la convivencia entre locales con sangre rusa y locales con sangre kirguís no es siempre fácil. Tras unos días decido cambiar de casa para conocer la otra cara de la moneda. Entonces doy con Altynai. Una joven y dinámica kirguisa. Ella no siente esa brecha. Siempre con una sonrisa me muestra con entusiasmo su ciudad mientras espero que me den el visado para China.































UN ABRAZO, AMIGO. AHÍ VA UN POCO DE FUERZA EN FORMA DE EXTREMO:
Si no fuera porque hice colocado
el camino de tu espera
me habría desconectado;
condenado
a mirarte desde fuera
y dejar que te tocara el sol.
Y si fuera
mi vida una escalera
me la he pasado entera
buscando el siguiente escalón,
convencido
que estás en el tejado
esperando a ver si llego yo.
Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás
por donde te vi marchar
como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar
y ahora es todo campo ya.
Sus soldados
son flores de madera
y mi ejército no tiene
bandera, es sólo un corazón
condenado
a vivir entre maleza
sembrando flores de algodón.
Si me espera
la muerte traicionera
y antes de repartirme
del todo, me veo en un cajón,
que me entierren
con la picha por fuera
pa que se la coma un ratón.
Y muere a todas horas gente dentro de mi televisor ;
quiero oír alguna canción
que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor
y que empiece en sí y no en no.
Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás
por donde te vi marchar
como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar
y ahora es todo campo ya.
Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz .
-¿Cómo quieres que esté dentro de tu ombligo?-
Si entre los dedos se me escapa volando una flor
y ella solita va marcando el camino.
Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz
¿Cómo quieres que yo sepa lo que digo?
Si entre los dedos se me escapa volando una flor
y yo la dejo que me marque el camino.
Esta canción me ha acompañado desde que salí. Gracias Pepe!
Eso si es el TOUR!!!! vaya puerto, ni l’alpe d’huez!
animos!!!!
estoy entrenando para poder seguirte!