18. Convento Santa Maria Incoronata di Canepanova

70 km *1255km* novi linguri a pavia
Los conventos franciscanos ofrecen asilo al peregrino. Buscando por internet encuentro uno en Pavia. Hablo con Fra Gianpaolo por teléfono para ver si puedo ir esa misma noche. Me dice que no es necesario que le explique mis motivos, simplemente que toque el timbre al llegar.
Hace buen día y la carretera es fácil. Llego antes de lo esperado y me doy un largo paseo por la ciudad. Tiene una universidad antiquísima que bien podría ser un museo. En toda la ciudad se alzan grandes torres, símbolos de la bonanza de otros tiempos. El río Ticino abraza la ciudad.
Son las siete de la tarde. Voy hacia el convento un poco nervioso. Nunca he pasado la noche en uno. No se cómo será el trato con los frailes.Una vez doy con él me abre Fra Gianpaolo, un hombre joven y sonriente. Me invita a pasar y me lleva a la sala donde están sus hermanos a punto de cenar. Me estaban esperando.
Son 4 frailes y una mujer que al igual que yo pasará la noche en el convento. Cenamos en una gran mesa en forma de U todos cara a cara. La comida está riquísima y me dicen varias veces que me sirva más, que no me corte.
La conversación resulta desenfadada y agradable. Todos se muestran respetuosos y amigables. Además nadie me pregunta por mi credo.
Entre todos recogemos la mesa.
Hablando con Fra Celestino me explica que cada día cocinan para unas 110 personas sin recursos. Me enseña los comedores y el almacén. Hay mucho trabajo!
A la mañana siguiente trato de despertarme temprano pero ya todos están en pie. Se alzan a las 6 para rezar y preparlo todo. Desayuno fuerte. Fra Gianpaolo me muestra los recovecos de la iglesia y me dice que si necesito algo no dude en llamarle.
Una formidable experiencia.











Gran experiencia! Vas encontrando a muy buena gente por el camino! Que siga asi!!