40. De iglesias a mezquitas

148km – 3879km – Edirne – Corlu – Silivri
Tras pasar la frontera llego a Edirne. Mientras cruzo un antiguo puente romano junto a una mezquita el imán hace la llamada a la oración y acto seguido varias mezquitas responden con el mismo canto en árabe. Es un momento mágico. Turquîa me da la bienvenida.
Me encuentro con Kubra y vamos a su casa para dejar la bici. Tiene 26 anos, es enfermera y está viviendo en Edirne por trabajo. Vamos a cenar con unas amigas suyas a un restaurante repleto de gente. Costillas rebozadas, pepino en rodajas, tomates, pan y para beber yogurt con agua y sal. De postre baklava…mi perdición.
Son unas personas muy abiertas y podemos hablar sin tapujos de la cultura turca y del Islam. Todas ellas son musulmanas aunque no sigan al pie de la letra el Coran. No es fácil rezar cinco veces al día, no beber alcohol y no tener amistades masculinas para unas chicas jóvenes del siglo XXI. En ocasiones se encuentran en conflictos familiares por esos temas. Todas ellas viven solas y no están casadas, las familias màs tradicionales no lo ven bien.
Al día siguiente nos vamos a recorrer la ciudad. Un mini bus nos lleva al casco antiguo. A lo lejos veo unos enormes minaretes que sobresalen del skyline de la ciudad. Es la mezquita de Selim. Y los minaretes son los mas altos de Turquía con 70 metros de altura. La mezquita fue construida por el sultán otomano Selim II en 1575 y es una obra de arte.
Cada mes de Julio se celebra el torneo de Kirkpinar de lucha con aceite en Edirne. Mientras recorremos las galerías de un museo me cautivan los numerosos retratos de luchadores turcos del antiguo imperio otomano. A día de hoy sigue siendo un importante torneo en el país.
Sigo mi ruta hacia Asia, ya estoy cerca. La carretera es completamente recta, con un arcén generoso aunque en ocasiones lleno de lodo. Sea como fuere acabo bien sucio el día. Entrando a un pueblo paso delante de un edificio que tiene escrito Casino en la entrada y una caseta de seguridad con dos guardias. Un hombre uniformado me pregunta quién soy y me invita a pasar. No es un casino, es una base militar y estoy con el teniente. Me ofrece comida y té. Resulta ser un especialista en desactivaciœn de explosivos. Habla con acento british. Le pregunto sobre los Sirios y me dice que son un gran problema en el país. La mayoría huyen de la guerra y no tienen papeles ni trabajo ni dinero. En Estambul se calcula que viven dos millones de sirios. El teniente es musulmán y quiero saber que piensa de los yihadistas, «Lo que hace esa gente va en contra de los principios del Islam» me dice.
Sigo mi camino, llego a Silivri y me reencuentro con el mar, esta vez el mar de Marmara. Llego al atardecer, el mar es una balsa y unas nubes en el cielo le dan la apariencia de un espejo. Hablo con unos jóvenes que me acompañan a una pensión. Me piden 15 liras (fifteen) me parece muy barato (5 euros), entro la bici, dejo las cosas en la habitación y bajo a pagar. Ahora son 50 liras (fifty). Me dice que ha sido una confusión bla bla bla al final lo cerramos por 30. Por la mañana la mujer de la panadería me regala un trozo de borek y me subo a la bici dirección Estambul.





















Si no esta bien visto no rezar cinco veces al día, beber alcohol y tener amistades masculinas, de recoger a ciclistas trotamundos ni hablamos…
recoger fresas si jaja