Soy Germán G.R nacido en 1984 en Girona, España. Viajo en bicicleta. El cinco de octubre de 2014 salí de Sant Feliu de Guíxols rumbo al Este. Sin experiencia previa y cargado de dudas pero siguiendo mi instinto. En esta web escribo las crónicas de mi viaje.
4990 km . Termes
De nuevo en la carretera y sin más plan que mi destino final. Día soleado con algo de viento. Empieza a caer el sol y me desvío de la calzada principal en busca de la playa para acampar. Voy siguiendo un río y al llegar a la playa hay un campamento gitano y ningún puente para cruzar al otro lado. Vuelta atrás hasta cruzar el río. Nuevamente llego a la playa, esta vez del lado Este y monto el campamento deprisa porque ya casi no hay luz de día. Es una playa larga con malezas y sin edificios ni casas cerca. Las luces más cercanas son las de los gitanos a unos 5 kilómetros. Me preparo la cena con la linterna. Sopa aliñada con arena de playa.
Al rato llega el invitado sorpresa. Veo acercarse las luces de un coche. Se que no me ha visto porque estoy a oscuras. Es un todoterreno y va dando tumbos por la playa. Se acerca más y más y en uno de esos giros me enfoca. Ha sido muy rápido pero se que se ha dado cuenta. Entonces empezamos a jugar al ratón y el gato. Yo puedo moverme pero no tarda en pasar cerca de mi bici y la tienda. Para al lado pero nadie baja del coche y acto seguido el coche se aleja. Cuando ya cantaba victoria vuelve hacia donde estoy. Esta vez soy yo el que busco sus focos para tratar de aclarar que quiere o quieren. Por si acaso he cogido un largo palo de madera. Ya bastante cerca me ve, se para y cuando ando hacia él da media vuelta y se va.
Al meterme en la tienda mi cabeza empieza a inventar posibles hipótesis, pareja que han ido a darse el lote, amigos haciendo el cabra con el coche… sólo espero que no vuelvan.
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Vuelta al mundo en bicicleta
4940 km . Merzifon . Samsun
Merzifon es el típico pueblo turco con su bazar, mezquitas y salones de té. Lo mejor de todo es que no es un destino turístico y conserva la esencia de la Turquía más tradicional. Me quedo en casa de Engin, controlador aéreo militar. Por la noche hechamos un partido de fútbol con sus compañeros de trabajo y luego nos vamos a unos baños turcos del año de la castaña.
Camino a Samsun me paro a hacer noche en lo alto de una colina. Dormir en la tienda no es tan cómodo como una cama pero la sensación de libertad es inigualable. Y ya en la ciudad y para compensar los días que he dormido al raso mi anfitrión vive en un complejo de edificios nuevos de lujo. Menuda sorpresa y qué gozada. Hace unos meses ha abierto una franquicia de American Life escuela de idiomas y acompaño a algunos de sus profesores en sus clases. En Samsun se come el mejor Pide de toda Turquía, doy fe de ello.
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