Soy Germán G.R nacido en 1984 en Girona, España. Viajo en bicicleta. El cinco de octubre de 2014 salí de Sant Feliu de Guíxols rumbo al Este. Sin experiencia previa y cargado de dudas pero siguiendo mi instinto. En esta web escribo las crónicas de mi viaje.
4770 km – Gerede – Bayındır Ilıca – Sarmasık – Hacıhamza
Pensaba que lo de subir habría terminado y no era así. Gerede queda a 70 km. La buena noticia es que ya circulo por la E80, la mala que he de subir hasta los 1340 metros de altura. No resulta tan mala dado que dejo de estar inmerso entre montañas y paso a rodar sobre ellas y eso me da una perspectiva excepcional.
Murat regenta la cantina de la universidad y es un forofo de la marca Bmw. Las mesas del bar son llantas de la marca con cristal por encima y la música que suena sale a través de un potente equipo de música para coche que tiene sobre una mesa. Es un tipo peculiar. Un amigo suyo que no habla nada de inglés se presta a hospedarme. Para cenar vamos al piso contiguo donde viven otros amigos con los que tampoco podemos comunicarnos con fluidez. Aún así nos hechamos unas risas haciendo mímica y zapping en la televisión.
Los siguientes tres días el sol reaparece con una fuerza excepcional. Es alucinante que variedad de paisajes llego a ver en tan solo un día. Desde nieve hasta paisajes desérticos. El viento sopla a mis espaldas y avanzo veloz. Cuando atardece busco lugares donde acampar. Un día en un valle con las montañas nevadas al fondo, otro en un frondoso bosque y el mejor sin duda en una antigua casa rural deshabitada con un atardecer sensacional.
Y las fotos de los dıas de acampada…
4480km Devrek . Bosque . Mengen
Al cambiar de rumbo y virar hacia el sur me encuentro con las montañas.
Todo está nevado a excepción de la carretera que serpentea montaña tras montaña en continua ascensión. No da ni un respiro. El asfalto se mezcla con el agua del deshielo y de la suciedad de los camiones. Curiosamente a medida que voy subiendo y alejándome de la costa la nieve va desapareciendo. A media tarde llego a Devrek donde me encuentro con Erin, es médico en el hospital y comemos allí con unos compañeros suyos. Es un pueblo pequeño y poco turístico. Todos se conocen y no paso desapercibido. Menos todavía cuando Erin hace alarde de su nuevo amigo al grito de » Turista, turista!».
Esta noche no he descansado suficiente. Me noto cansado y la musculatura de las piernas agarrotada. Mis calentamientos y estiramientos dejan mucho que desear y eso pasa factura. Desayuno con uno de los amigos de Erin y encaro la montaña. Son rampas muy pronunciadas, de un 10% y más, sin momentos de descanso. El estado de la carretera empeora por las obras que están realizando. Es un ir y venir de camiones que me adelantan despacio y cerca, los puedo tocar con los dedos. Después de dos horas y veinte km encuentro un pequeño oasis regentado por Mohamed. Es un puesto de comida hecho con maderas y plásticos. Me parece el Hilton de Turquía. Hay huevos fritos, pan y té. En el interior tiene una calefacción de leña donde hace el té. La parada se me alarga y con el estómago demasiado lleno y un sueñecito muy dulce me monto en la bici. El frío y la subida pueden conmigo y a los pocos km veo un alto que le da la luz del sol y monto la tienda. He visto una fuente no muy lejos cuando subía y voy caminado a llenar los bidones. Un camionero está recogiendo agua y después de las típicas preguntas me dice que siga unos 30 km más hasta una aldea porque estoy en una zona en la que abundan los lobos. El echo de desmontar la tienda y volver a pedalear me da tanta pereza que prefiero vérmelas con un lobo. Volviendo a la tienda aún con luz de día veo en el suelo huellas de perro o lobo. Me desconcierta un poco hasta que entro en el saco y cierro los ojos.
Tenía razón el camionero, a los pocos km encuentro el pueblo de Mengen. Es conocido por su escuela de cocina. Pregunto en la residencia de estudiantes de la escuela y me dejan dormir allí. Aprovecho la tarde para pasear por el pueblo, está en un valle rodeado de enormes montañas.
4397 km – Zonguldak
Por fın abren la carretera. En los prımeros 6 kılometros paso de 0 a 600 metros de altura. Para los que no esteıs famılıarızados con esas medıdas, una pendıente de narıces. Todo esta nevado menos la calzada. Una vez arrıba aun me quedan unos 60 km de sube y bajas pero mucho mas llevaderos. A mı ızquıerda tengo el mar y a mı derecha unas montanas nevadas que se pıerden por el horızonte. A dıez km de Zonguldak y habıendo dejado la nıeve atras me exıge el ultımo alıento una carretera serpenteante a lo largo de la costa. La satısfaccıon al llegar a Zonguldak es enorme.
Me quedo en casa de Sefa y vısıtamos un lago que hay tras la cıudad. Las vıas que sıguen la costa estan todas cortadas por nıeve y seguıran ası varıos dıas. Ası que cambıo mı ruta ınıcıal y voy en busca de la E80 que queda a unos 150 km hacıa el ınterıor. Voy de cabeza a las montanas de Anatolıa.