Soy Germán G.R nacido en 1984 en Girona, España. Viajo en bicicleta. El cinco de octubre de 2014 salí de Sant Feliu de Guíxols rumbo al Este. Sin experiencia previa y cargado de dudas pero siguiendo mi instinto. En esta web escribo las crónicas de mi viaje.
427km – 3731km – Pazardjik – Plovdov – Asenovgrad – Dimitrovgrad – Lyubimets
La temperatura se ha vuelto màs llevadera. Entre -3°C y -7°C. Un regalo tras esa ola de frîo. Ademàs el viento sopla del oeste y me ayuda a avanzar. Los nubarrones se desvanecen y un radiante sol me acompana varios dîas.
Al no poder ir por autopista me veo obligado a recorrer viejas carreteras nacionales que tras la nevada son autenticas pistas de esquí. Tenîa mis dudas sobre si podría circular sobre nieve. Tras una caída y varios patinazos le cojo el truco.
Me ha dejado anonadado la hospitalidad de los bùlgaros. En Pazardjik me alojo en casa de Margarita, su marido Joro y sus dos hijos. Me ensenan la ciudad y su historia. Grandes edificios comunistas están ahora vacîos o cumplen otra función. Tiene un zoológico gratuito que me sorprende mucho dada la precariedad económica del país en general.
En Plovdiv, la segunda ciudad de Bulgaria, conozco a Mihail. Es un joven bùlgaro de 30 anos. Me acoge en su casa, preparamos la cena y màs tarde comemos con su madre y novia. Su vida es un relato de sacrificio y superaciœn. Con 18 anos y ante la falta de trabajo Mihail decide irse a trabajar a el campo en Espana. Una empresa le ha captado mediante internet. Tras pagar 300 euros a razœn de gastos en transporte y alquiler llega a un pueblo de Sevilla. Resulta ser un timo. Ni trabajo, ni alojamiento, nada. No habla español ni inglès y tiene 100 euros en el bolsillo. Se plantea seriamente volver a casa con las manos vacías y el sabor de la derrota como sus compañeros han hecho. Sin embargo lo que hace Mihail es comprarse un saco de dormir y acudir cada día a la plaza del pueblo para oír a los chavales hablar. Pasa seis meses durmiendo en la calle y ya empieza a chapurrear español. Hasta que un día conoce a un hombre que trabaja en un cortijo y le ofrece trabajo y alojamiento. Y así estuvo diez anos viviendo en Espana. Resulta gracioso escuchar hablar a un búlgaro con acento andaluz. Me quito el sombrero por ti Mihail.
Al día siguiente visito Asenovgrad y conozco a Eli y su familia. Su madre prepara comida tradicional y charlamos sobre Bulgaria. El salario mínimo ronda los 130 euros al mes. Me cuentan que para mucha gente es imposible salir del país por el valor de su moneda. Me voy con Eli a visitar la fortaleza de Asen en las montanas. La larga caminata nos da tiempo para hablar. Eli y su familia son protestantes y tengo la fortuna de conocer mejor esa religión y hablar sin tapujos sobre temas tabú. Visitamos también una capilla y nos sale a recibir el encargado de su mantenimiento. Cuesta creer que venga hasta aquí cada día, estamos lejos del pueblo. Tomamos un té y nos despedimos, ha sido un día largo aunque no me haya subido a la bici.
En Dimitrovgrad me esperan Teodor y su familia. Es un adolescente ciclista con ganas de aventura. De nuevo tengo la suerte de probar platos típicos de la tierra que ha preparado su madre. El padre cultiva miel y me da un tarro lleno para el viaje. Con Teodor y sus amigos vamos a un bar a tomar algo y antes de medianoche ya estamos de vuelta. Otra vez duermo en cama y debo admitir que tengo ganas de usar la tienda.
41km -3304km- dragoman a sofia
Decido continuar aunque las cosas se hayan puesto dificiles. La capital esta a unos 40 km. Con este frio debo ser mucho mas meticuloso. Primero preparo las alforjas y a regañadientes salgo fuera a ponerselas a la bici. Lleno los bidones de agua. Me pongo el termico. Hago estiramientos. Ejercicios cardiovasculares y cuando estoy caliente me pongo la chaqueta que teoricamente me mantendra esa temperatura corporal. He puesto toda la carne en el asador, con eso me refiero a que no tengo con que mas abrigarme. Pasa por mi cabeza que si me he pasado sera peor. Quiero evitar sudar en exceso, de lo contrario cuando me pare ese sudor me hara sentir muy frio. Pero no, no me sobra ni una capa de ropa… pedaleo a gusto y a pesar de los 2 pares de calcetines, una bolsa de plastico, la zapatilla y un paraviento sobre la zapatilla, aun con eso, se me entumecen los pies. Pedaleo por incercia. Paso por una gasolinera con termometro digital exterior: -13°C. El viento encuentra los huecos y se cuela por debajo del anorak. Al igual que los pies, mis manos estan en otra dimension en la que tanto el tacto como la movilidad parecen de otro planeta. Cuando trato de beber agua esta se ha convertido en un bloque de hielo.
Llego a Sofia y me invade un placentero sentimiento. «Hoy he ganado la batalla» y debo admitir que ha sido duro. La ciudad esta nevada pero las vias principales son transitables. Me encuentro con Sevim y pasamos el resto del dia en su piso-buhardilla mientras contemplamos por la ventana como la nevada se intensifica.
La nevada cesa durante la mañana siguiente y aprovecho para ver la ciudad. Hay tanta nieve en las calles que los pies me quedan calados en minutos, pero lo peor sigue siendo el frio. Estamos a -14°C y segun las predicciones llegaremos a -20°C la noche del 31 de diciembre. Estar mas de dos horas en el exterior es una tortura. Que frio carajos! Asi no puedo pedalear, me esperare a pasar la noche vieja aquí con Sevim y sus amigos.
La noche del 31 cogemos un bus hasta un pueblecito a las faldas de los Balcanes. Alli nos refugiamos en una pequeña casa. Somos unos cuantos. Unas 20 personas. Aqui no se comen las uvas. Sin embargo preparan un burek tradicional y dentro, envueltos en papel de aluminio, deseos escritos a mano. Me ha tocado hacer puenting… En television el presidente nos felicita el nuevo ano y entre todos iniciamos una especie de comba al estilo bulgaro. Feliz 2015!
60km .3263km. Pirot a Dragoman
No me funcionan los accentos.
Hoy entro en Bulgaria y eso hace que los kilometros pasen mas rapido. Tras unas tres horas me encuentro en la frontera. Muestro el pasaporte y me dan el visto bueno. Bulgaria me da la bienvenida con unos tremendos nubarrones y un frio fuera de lo habitual. Para mas inri un par de perros que merodeaban por un bosque salen a recibirme ladrando. Hay pendiente y no les puedo dar esquinazo asi que los tengo detras durante unos kilometros. Tengo tanto frio que ni me molesto en parar y darles un par de voces. Ni pies, ni manos… pedaleo en forma automatica porque practicamente no tengo sensibilidad en las extremidades. Hoy voy sin plan, es decir, debo buscar un lugar donde dormir y con este frio la tienda no es una opcion.
El cielo gris era un mal augurio y como era de esperar mientras estoy cruzando unas montanas empieza a nevar. Al principio me hace gracia, «por fin nieve» pienso. Tras diez minutos no se ve el dibujo de la carretera y tengo sensacion de peligro. Me ha pillado la nevada y aunque estoy muy cerca de Dragoman esos pocos kilometros se me hacen eternos. Una cortina de nieve llueve del cielo con fuerza. Trato inutilmente de limpiarme la pantalla de las gafas con los guantes pero en 10 segundos vuelve a estar igual. Quitarse las gafas es inviable. Noto que la estabilidad de la bici es diferente. La carretera se cubre de blanco. La visibilidad ha empeorado y me preocupan los coches y camiones. Ya no tengo frio.
Bien esta lo que bien acaba y finalmente veo un cartel luminoso de una pension. Han cortado el agua porque al congelarse rompe las tuberias. Me da igual. Me siento en el paraiso. Solo tienen un radiador electrico. Me lo pongo bien cerca y me meto en el saco. Fuera estamos a -13°C.
Me quedo atrapado en Dragoman dos dias. La maquina quitanieves esta estropeada y hay demasiada nieve.
Bienvenido Invierno, Bienvenido a Bulgaria!